La mosca en la sopa: Cierre de cines en Orense

No ha sido una caída a cámara lenta, ni ese deterioro paulatino con el que algunas de las cosas que nos gustan, que amamos, entran en decadencia y se van desvaneciendo poco a poco hasta desaparecer. Ha sido de golpe y a traición. Una semana cerró aquel cine de tres salas que anunciaba el  proximo estreno de  ”El ilusionista”. Apenas pasó un mes cuando cerró el otro cine, el de la vuelta de la esquina.

Ya sólo estan en activo las multisalas del centro comercial. Y todo lo que se estrena en ellas es comercial, prenavideño y aburrido.

Y me da una pena enorme imaginarme los patios de butacas vacios, la pantalla en blanco.

Cada vez quedan menos lugares seguros en los que refugiarse en las tardes desapacibles de frío, viento y lluvia

1 Comentario(s)

  1. Dramático, es dramático. Lo que no acabo de comprender es por qué los ayuntamientos no le dan a los cines estatus artístico, como sucede con los museos. Es decir, no me jodas que los pobres del museo arqueológico de Orense sobreviven con lo que venden en la tienda. El museo, que es gratis, es bien bonito pero sobrevive porque es patrimonio cultural y el estado hace por preservarlo. Por otra parte, si abres una sala de cine, o dos, con programación alternativa (y con alternativa no me refiero a sólo películas pakistaníes, me refiero a que tenga cabida también, no sé, películas españolas como “En la ciudad de Sylvia” o “53 días de invierno”, americanas como la última de Winterbottom, francesas, italianas como “Libero”, es decir, cine menos megacomercial pero tampoco rarezas imposibles ) y haces un servicio de fidelización, una tarjeta de puntos de estas de “si vienes cinco veces te damos la sexta entrada gratis”, o de ofertas para primeras o últimas sesiones, carnet de estudiante, carnet de socio, etc etc etc… acabas conisguiendo precisamente eso, una fidelización de la clientela, que al ser tan bien tratada empieza a ver la opción de ir al cine independientemente de la película que sea. Que el público sea minoritario no quiere decir que no exista, y suele ser muy agradecido. Yo mismo en Sevilla he ido al cine Avenida sin saber qué echaban simplemente por los antecedentes del cuidado que han tenido conmigo como espectador. Y además hablamos de películas con distribución no demasiado cara, subvencionadas… en fin, posibilidades hay…


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